Por la Dra. María Susana Ciruzzi
Referente en Bioética, Derecho y Cuidados Paliativos
Formación académica nacional e internacional en Bioética y Palliative Care.
Animales, familia y responsabilidad afectiva
Por Susy Ciruzzi
“Solo los animales no fueron expulsados del paraíso.”
— Milan Kundera
Dedicado a Dike, Banda, Mozart, Malbec, Pango, Nidea, Fatiga y Branding.
A los que estuvieron, a los que están y a los que seguirán estando en nuestros corazones.
Frida, Bobby, Toby, Negro, Cachorro, Colo, Mendieta, Pluto…
Perros y gatos han estado interactuando con nosotros —animales bípedos— desde hace miles de años. Se calcula que las primeras relaciones interespecies comenzaron hace más de 30.000 años con los perros y unos 10.000 años con los gatos.
Aquellos animales que inicialmente ocuparon funciones utilitarias fueron evolucionando progresivamente hasta hallar un lugar mucho más profundo en nuestras vidas. De herramientas de trabajo pasaron a convertirse en compañeros cotidianos, soporte emocional y miembros activos de nuestras familias multiespecie.
Sin embargo, la conciencia sobre la responsabilidad que implica ese vínculo es relativamente reciente en términos históricos.
A cambio de alimento, cuidados y afecto, nuestros perros y gatos nos brindan compañía, protección y bienestar emocional. Nos ayudan a reducir el estrés, favorecen la interacción social y muchas veces se transforman en una presencia silenciosa capaz de sostenernos incluso en los momentos más difíciles.
Quienes conviven con animales saben que el vínculo excede ampliamente la idea tradicional de “mascota”. Existe allí una forma de encuentro difícil de explicar racionalmente, pero profundamente tangible en la vida cotidiana.
En muchos países, incluso, el modo en que una sociedad trata a sus animales es considerado un reflejo de su empatía y sensibilidad colectiva.
Argentina posee una larga tradición vinculada a la protección animal. Desde la Constitución Nacional de 1853, pasando por la fundación de la Sociedad Protectora de Animales impulsada por Domingo Faustino Sarmiento en 1881, hasta la sanción de la Ley 2786 de protección animal en 1891 y posteriormente la Ley 14.346 contra el maltrato animal en 1954, nuestro país fue construyendo progresivamente una mirada jurídica y ética sobre el cuidado animal.
En 1904, el Dr. Ignacio Albarracín —pionero en la defensa de los derechos de los animales— fundó el diario Zoofilia Argentina. En su homenaje, cada 29 de abril se celebra en nuestro país el Día del Animal.
La reforma constitucional de 1994 incorporó además conceptos fundamentales relacionados con el cuidado del medio ambiente y la salud integral, en línea con el paradigma contemporáneo de One Health: un enfoque que reconoce la interconexión entre salud humana, sanidad animal y ambiente.
Posteriormente, en 2016, la Ley 27.330 prohibió las carreras de perros. Un año después, la Corte Interamericana de Derechos Humanos propuso avanzar desde una mirada exclusivamente antropocéntrica hacia una visión biocéntrica, ampliando así el horizonte ético respecto de los animales y la naturaleza.
En esa misma línea, los más recientes proyectos legislativos presentados en Argentina proponen reconocer expresamente a los animales como seres sintientes, capaces de experimentar dolor, placer, miedo, apego y otras experiencias físicas y emocionales. Estas iniciativas buscan actualizar el marco jurídico vigente, superando la antigua concepción de los animales como simples bienes para avanzar hacia un sistema que contemple su bienestar, protección integral y la responsabilidad humana derivada de la convivencia interespecie.
En paralelo, la sociedad comenzó a incorporar nuevas formas de convivencia con los animales: transporte público pet friendly, aceptación en hoteles, bares y restaurantes, y un reconocimiento cada vez más visible de sus necesidades físicas y emocionales.
Todo ello refleja un cambio cultural profundo.
Los animales ya no ocupan únicamente un espacio doméstico o funcional. Hoy forman parte de nuestros vínculos afectivos más significativos.
Y esa cercanía también nos enfrenta a nuevas preguntas.
¿Qué responsabilidades implica convivir con un ser sintiente?
¿Qué lugar ocupa su bienestar en nuestras decisiones?
¿Cómo acompañarlos cuando aparece el sufrimiento, la enfermedad o el envejecimiento?
Hablar de cuidados paliativos veterinarios implica necesariamente comenzar por allí: por reconocer que los animales sienten, establecen vínculos, construyen historias compartidas con nosotros y poseen un valor propio que trasciende cualquier función utilitaria.
En una sociedad que avanza hacia el reconocimiento de los animales como seres sintientes, cuidar también significa acompañar. Significa aliviar el sufrimiento, preservar la dignidad, respetar los tiempos de cada individuo y brindar contención a las familias que transitan esos procesos. Los cuidados paliativos veterinarios nacen precisamente de esa mirada: una medicina comprometida no solo con prolongar la vida, sino también con garantizar bienestar, confort y calidad de vida hasta el final.
Porque la forma en que acompañamos a quienes dependen de nosotros habla no solo de nuestra responsabilidad, sino también de nuestra humanidad.
Equipo de Pallium VET
Cuidados Paliativos Veterinarios
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La Dra. María Susana Ciruzzi (Suzie Ciruzzi) es abogada egresada de la Universidad de Buenos Aires, especialista en Derecho Penal (UBA), diplomada y especialista en Bioética por FLACSO, y Magíster en Bioética por la misma institución.
Cuenta además con un Doctorado y un Posdoctorado por la Universidad de Buenos Aires.
En el ámbito internacional, realizó la Specialization in Palliative Care en Stanford University, obtuvo el Certificate in Pediatrics Bioethics en Children’s Mercy Hospital y el Certificate in Bioethics en Yale University.